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miércoles, 7 de marzo de 2018

​El arquitecto indio Balkrishna Doshi gana Premio Pritzker 2018


El arquitecto indio Balkrishna Doshi ha obtenido el premio Pritzker 2018. Con el galardón se reconoce una larga trayectoria personal de seis décadas dedicadas a la arquitectura en todas sus vertientes, desde la relación con los grandes maestros europeos y norteamericanos del siglo XX, pasando por la enseñanza, la filantropía y la construcción de numerosas obras, muchas de ellas relacionadas con los problemas profundos del alojamiento colectivo en su país de origen.

El arquitecto, de 90 años, ha sido reconocido por respetar "la cultura oriental a la vez que mejora la calidad de vida en India".




Arquitectos de Japón y China ya estaban presentes en la lista de premiados asiáticos, y el vacío que suponía la India se ocupa ahora con una figura gigantesca, la del arquitecto Balkrishna Doshi, nacido en Pune en 1927, que empezó a estudiar su carrera en el mismo año en que su país alcanzó la independencia respecto al Imperio Británico. La historia arquitectónica, al completo, de la India moderna parece haber tenido relación con Doshi, que trabajó en Europa durante cuatro años con el maestro Le Corbusier, y estuvo vinculado a la construcción de sus dos grandes proyectos en Chandigarh y Ahmedabad. No sólo trabajó con Le Corbusier, también tuvo relación con otro de los gigantes de la arquitectura del siglo XX, Louis I. Kahn, a quien llevó hasta Ahmedabad para proyectar el extraordinario Indian Institute of Management. Doshi consideraba a Kahn un yogui, capaz de detectar el sentido profundo de los lugares, de sus materiales y su cultura.

Esas mismas cualidades han sido desarrolladas por Balkrishna Doshi a lo largo de más de un centenar de proyectos en los que ha empleado las herramientas modernas desplegadas por Le Corbusier y Kahn para sus proyectos en la India, a los que ha dotado de sentido propio y continuidad, otorgando protagonismo a las condiciones materiales del lugar y a la realidad de las circunstancias de la construcción, generando una arquitectura que aúna sentido y sensibilidad, de factura modesta y sumamente expresiva, con atributos sensoriales, cromáticos y acumulaciones espaciales de gran interés.


Sus construcciones incluyen a menudo el espacio público, las terrazas, los estanques, las volumetrías cúbicas y las bóvedas de perfil semicircular. El lenguaje de las formas simples y rotundas adquiere en sus manos una simultánea riqueza y naturalidad, trascendida en un profundo sentido ético. Como ha señalado el jurado, "sus soluciones tienen en cuenta las dimensiones social, ambiental y económica, y por lo tanto su arquitectura está totalmente comprometida con la sostenibilidad". El proyecto Aranya Community Housing , con el que mereció el premio Aga Khan Award 1993-1995, demuestra su antiguo interés por la construcción racional para la gente más humilde con materiales y técnicas locales.

India es uno de los mayores países del mundo por población. Un país descomunal con 1360 millones de habitantes, que padece gigantescas diferencias económicas entre sus ciudadanos, con grandes grupos soportando condiciones de vida infrahumanas, y una estructura social y política de escaso dinamismo, a pesar de contar con una economía muy activa.


Ningún arquitecto indio había recibido con anterioridad el Pritzker de arquitectura que otorga cada año la Fundación Hyatt con sede en Chicago. De manera que viene a llenar un gran vacío en la geografía del premio, en cuya elección siempre concurren factores complementarios a la alta calidad de los profesionales que lo obtienen. En la larga trayectoria de los galardones, iniciada en 1979 con el reconocimiento de un personaje tan mundano como fue Philip Johnson, no han faltado, laureados de prestigio que tienen relación con las páginas de actualidad política y mediática. En la lista, no obstante, predominan extraordinarios profesionales que han dejado lecciones profundas de valor permanente. Basta citar los nombres de Oscar Niemeyer, Frank Gehry, Rafael Moneo, Herzog & de Meuron, Utzon, Zaha Hadid, Toyo Ito o Shigeru Ban.




El nuevo premio Pritzker, Balkrishna Doshi, aparece vinculado a la creación de escuelas de arquitectura, al desarrollo de políticas urbanísticas sostenibles y con una intensa relación con las instituciones arquitectónicas de todo el mundo, especialmente de Europa y de Estados Unidos. Su figura ha adquirido a lo largo de más de seis décadas una proyección gigantesca. El premio invita a dirigir la mirada hacia los inmensos problemas urbanísticos y arquitectónicos que debe afrontar la India, e invita al reconocimiento de una figura excepcional, que se convierte en el profesional de mayor edad en ingresar en la brillante nómina de un premio que sólo se concede a arquitectos vivos.

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